Comidas con familia, amigos, el desayuno de media mañana en el curro, si tengo ansiedad como más, si estoy de bajón chocolate, salir a cenar, picar algo, me aburro y como, estoy hasta arriba de trabajo y como lo primero que pillo. Ir a probar ese nuevo restaurante con esos platos espectaculares… y a la vez sentirse culpable por comer lo que “no se debe”, intentar adelgazar, intentar engordar, comer, cocinar para que los niños coman o no me apetece cocinar y llamo para que lo traigan a casa. Preparar una cena rica para una cena íntima en casa, cumpleaños, celebraciones. Siempre está la comida de por medio y muchas veces es una relación amor-odio.

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Comer con Mindfulnes

Hay una forma diferente de acercarse a la comida, en  su nuevo libro recién estrenado “Comer con Mindfulnes”, Ana Moreno te acerca a una forma de comer “espiritual” y sana. Sentir, mimar, cuidar la comida, desde ir a la compra, preparar la comida, hasta comer en silencio y dedicando plena atención a cada bocado. En sus palabras “ Este libro está escrito para que te detengas un momento y estés contigo mismo” Para que saborees la vida y para que el mundo entero se beneficie del regalo que te haces. Porque si tu estás en paz, no sólo sanas tu cuerpo y alma, sino que también viertes esa misma paz al mundo.”

Es un libro sencillo y lindo, hay una primera parte en la que te explica que es ser un flexivegetariano, que son los alimentos vivos, hambre física o hambre de amor, los maneras para una alimentación saludable y más. Después hay un montón de recetas y en cada una de ellas hay una propuesta de poner en práctica esta forma de acercarte a la comida y más información sobre propiedades, trucos, información de valor para poner en práctica.

Supongo que las primeras personas que nos introdujeron en el comer con mindfulnes fueron nuestras madres “No hables mientras comes”, “Nada de tele durante la comida”, “No se responden al teléfono durante la cena” ,“¿Qué no te gusta? Deberías estar agradecida porque tienes comida todos los días”. Y en muchas ocasiones se bendecía la mesa… No está de más que Ana Moreno nos recuerde la importancia de comer con atención, pleno agradecimiento y mucha sabiduría.

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Tipos de hambre

En el libro habla de los sietes tipos de hambre que según la autora de Comer atentos, la monja zen Jan Chozen Bays hay, son estos:

  • Hambre visual: Como cuando te quedas pegada al escaparate de una pastelería o una frutería admirando las fresas que acaban de llegar.
  • Hambre olfativa: El olor del café recién hecho.
  • Hambre bucal: El placer de los sabores, las texturas. Esa que nos hace comer de más.
  • Hambre estomacal: La de sentir vacío el estómago. ¿Será ansiedad disfrazada?
  • Hambre corporal o celular: Cuando el hambre viene acompañado de dolor de cabeza de irritabilidad.
  • Hambre mental: Cuando comes lo que crees que deberías comer como “debo comer más proteínas o más fruta”
  • Hambre de corazón: Ana llama a este “Hambre de amor” y ha escrito un libro entero sobre ello.. Es esa hambre que surge de una forma repentina y que no se sacia con comida.

¿Sabías que comer cuando estamos estamos nerviosos o preocupados hace que la sangre baje al estómago y nos sintamos menos ansiosos?

Receta y puesta en práctica

Hoy he puesto en práctica la atención plena con una receta que puedes encontrar en el libro. Para estos días que va haciendo calorcito, una sopa fría, cruda, vegetal y deliciosa.

Sopa de pepino, pera y aguacate

Ingredientes:

  • 2 peras
  • hojas de menta fresa
  • 2 pepinos pelados
  • 1/4 de tallo de apio
  • El zumo de 1 limón
  • Un chorrito de aceite de oliva de primera presión en frío.

 

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Preparación:

Triturar  y enfriar

Que receta tan sencilla y tan rica. La he preparado con mimo, agradecida por los ingredientes sanos y deliciosos. El aguacate ha estado 12 meses en el árbol antes de llegar a mi plato y los ingredientes son ecológicos… He preparado la mesa, un cuenco bonito, sin distracciones, ni tele, ni radio, ni móvil, ni cámara (por eso no hay fotos). He dado gracias por estos alimentos, por esta receta, he mirado y olido la sopa y la he saboreado cerrando los ojos para centrarme en todos los matices de sabor, textura. Despacio… cucharada a cucharada, dejando la cuchara en el cuenco entre cada bocado. Para terminar he vuelto a agradecer.

Y gracias a ti por leer, comparte la info si te ha sido útil, nos vemos la semana que viene.

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